Una Navidad que me invita a la reflexión
- Marielisa Ortiz Berríos

- 5 ene
- 2 Min. de lectura

Al finalizar cada año, en la temporada de Navidad, siempre reflexiono sobre cómo deseo que continúe siendo nuestra educación en casa. Este año 2025 no fue la excepción. Luego de un semestre de varios cambios y muchas actividades extracurriculares, analicé cómo nos estábamos sintiendo y cómo deseábamos que fueran nuestros días en casa en este nuevo año 2026.
Me considero una persona emprendedora, especialmente luego de haberme convertido en mamá hace 16 años (a punto de 17). Sin embargo, si alguna de las actividades que realizo afecta negativamente el ambiente en mi hogar y mi familia, rápidamente comienzo a analizar y a evaluar qué ajustes o cambios debo realizar.
Valoro muchísimo el ambiente hogareño. Pero también soy aventurera y me encanta aprender cosas nuevas. Bueno, una cosa no debe reñir con la otra. A veces yo misma me encuentro entre dos personalidades: una que ama la simpleza, paz y tranquilidad del hogar y otra que se interesa por vivir nuevas experiencias y aprender cosas nuevas.
Reflexiones en nuestro homeschool
Estando en esa encrucijada, pienso en qué es lo que me da la verdadera tranquilidad y sentimiento de alegría. En este pasado Adviento reflexioné mucho sobre cómo deseo que sea nuestra educación en el hogar. Ya llevamos doce años educando en casa, y cuando miro atrás, lo más que valoro de nuestro homeschool, es el tiempo en casa y las actividades espontáneas de aprendizaje.
Me encanta que mis hijos aprendan las materias académicas, pero sobre todo valoro esos momentos de conversaciones alegres, de risas, de diálogos más profundos, de consejos y de presencia real (sin distracciones). Estoy segura que esos momentos también ellos los valoran más y los hacen sentir amados y seguros.

Como esposa, madre educadora en el hogar y ama de casa, deseo que mi hogar esté lleno de la paz de Dios, como el de la santa Familia de Nazaret. Le pido al Espíritu Santo que cada día ilumine mis palabras, acciones y pensamientos para que sean del agrado de Él.
Anhelo que en mi vida diaria yo pueda aceptar más la voluntad que Dios ha diseñado para mí y que no pretenda hacer más la mía.
Escucho todos los días la explicación del evangelio del sacerdote colombiano Ronal Pulido y en uno de sus mensajes recientes, dijo: “La voluntad de Dios está en lo ordinario de la vida, no nos compliquemos. Vamos a vivir santamente lo que Dios nos propone. Vamos a ser sensibles a esa voz de Dios”. Precisamente eso es lo que deseo. Vivir y acoger esa voluntad de Dios en mi vida y estoy segura, o al menos así mi corazón lo ha sentido, que se aleja del ajoro, estrés, ruido, excesos y multitareas.
¿Qué es lo más que valoras tú de la educación en el hogar? ¿De qué deseas alejarte en este nuevo año? Compártelo aquí.








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